Un día umami
Últimamente estoy con mucha tensión. En mi trabajo estoy viviendo pura incertidumbre y estoy a tres meses de mudarme de la ciudad al campo, con toda mi familia (construcción de casa muy a pulmón de por medio). Cuando me encuentro en momentos así, me armo de rutinas que me sostengan en la vorágine: me voy a dormir temprano, no falto nunca a mi entrenamiento ni a mi sesión de terapia, planeo mis días y mis semanas para ser más eficiente, medito al menos dos veces por día, miro poca tele, trato de comer lo mejor que puedo, digo que no a las cosas que no puedo priorizar. Todo eso hace que pueda sobrellevar entera la presión y me da foco, pero en algún punto se convierte en una disciplina a la que me siento atada. De repente me convierto en mi rutina.
Pero ayer tenía un turno médico que me cortaba el día en dos y no me permitía hacer mi rutina habitual. Así que decidí aprovecharlo para distender. Tuve tiempo libre, tejí, contemplé. Después del turno, tenía que hacer tiempo, así que me senté en un bar en el que me pedí lo que quise y saboreé cada pequeña cosa que me trajeron. Todavía siento la limonada dulce, el aceite de oliva del hummus, el umami de los hongos, el dulce de leche... Era un día fresco de sol. Lo rememoro y me emociona mi propia capacidad para el disfrute, porque es algo que vengo cultivando con mucha conciencia.
A la noche tuve mi clase de entrenamiento y pude hacer sola por primera vez una postura de cierta dificultad -ese logro no fue producto del disfrute, sino de la disciplina, eso es claro-. Me entusiasmó tanto que lo primero que hice cuando llegué a casa fue mostrarles a mis hijos ¡cómo me paro sobre la cabeza! Naturalmente, les encantó mi pirueta. Le tocaba a mi marido llevarlos a la cama, así que yo me abrí un paquete de papas fritas, me puse una película divertida y me fui a dormir un poco más tarde para cerrar con mucha satisfacción mi día.
Me parece muy importante poder ir mutando y ciclando con la energía disponible y no anclarnos en un solo lugar. Aceptar la distensión y también aceptar la tensión, ambos nos invitan a estar en movimiento y ser más flexibles ante los embates de la vida. Para ilustrar esto, les dejo la carta de la Rueda de la Fortuna del mazo Motherpeace. El número X nos habla del tiempo, y en la carta vemos los doce signos del zodíaco, que en definitiva ilustran el proceso de la energía, desde que nace hasta que se disuelve.

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